Tal vez no sea yo la mejor arma para esta guerra. En el campo de batalla se miran los enemigos con odio y rencores pasados... yo no soy parte de esta batalla, solo me pongo como arma por que hay algo muy importante en juego MI manada y de nadie mas.
Hay un estúpido invasor en todo esto, alguien que no es parte de esta alocada manada, ese maldito invasor hace que existan miradas fuertes, ambientes pesados cargados de mucha mala vibra, desconfianza entre cada uno de nosotros.
La decepción es inmensa en estos momentos, se siente ese hueco jodido cuando ves que algo importante en tu vida se esta cagando y todo por un desconocido que vive entre nosotros,
Ese invasor también es un gran estafador, de amor, de dinero, de caricias, que impacto y enveneno de vanidad a una mujer de 50 y la hizo sentir como de 15... un impostor un timador, que enamoro a la más frágil, mas bien dicho a la mas fácil de las hermanas, la mayor de ellas (en estos momentos lo de "frágil" esta en tela de juicio) al inyectarle el veneno a ella, a nosotros nos inyecto recelo y rencor.
Algunos optaron por deprimirse ser solo parte del publico y mirar el espectáculo, otros ni siquiera sabían la gran estafa y esperaban una carta con todos los detalles contados, otras desde muy lejos maldecían y lloraban por los teléfonos. La mas cercana, la menor, la que todos muchas veces juzgamos y la pusimos de loca histérica... había ganado la primera batalla, con una estrategia que solo ella sabía jugarla y utilizarla sin que te des cuenta, tan sigilosa, tan perramente humana, logró tener al invasor lejos de esa guarida en la que las cuatro hermanas habían jugado toda su infancia y habían sido felices, entre tantos arboles de mango, con esos gigantescos e increíbles arboles, con sus padres y abuelos, habían sido felices, total y plenamente felices, bajo el mando de un padre renegon y caprichoso, pero mucho más al mando de las suaves manos de una madre llena de amor y sabiduría ellas aprendieron la caprichosa tosquedad y lo fragil de ser mujeres... ahora todo aquello se estaba destruyendo...
Mi estrategia y mi territorio desde un principio ya estaba meado como un perro mea un árbol... entre tanto lloriqueo y conversaciones con una de ellas me había prometido no irme y como sea hacer que ese mal nacido no lastimara más a mi familia... desde ese momento le encontré el sentido al vivir entre tanto árbol... mi arma es blanca y de papel, inofensiva y hasta bonita.