jueves, 30 de junio de 2011

Lima... mi querida y horrible Lima


Nunca antes habría imaginado extrañar tanto a una ciudad y a su gente, a pesar de lo gris que sea.
Esa ciudad de extraños, de gente loca y vacía, de chicos sin nada en el cerebro, de chicas calabazas, de perros orinando en las calles al fin y al cabo mi ciudad de extraños mi ciudad de gente compleja y de políticos corruptos.
A pesar de haber vivido ahí tanto tiempo no había valorado sus calles de puro y genuino eco, mi gente, mi gente, mi gente… mi gente, mi familia.
Extraño su linda y extraña hipocresía de ver las cosas.
Lo único familiar que encuentro ahora es la soledad que siempre me envolvió a pesar de lo muy gorda o muy flaca que este. La soledad que a pesar de estar en la ciudad que este, siempre me acompaño fiel y devota a su única dueña, ya no soy más la caperucita roja que recoge fruta por el bosque, ahora soy un lobo hambriento de libros y de imágenes frías que me regalo esa ciudad durante años, que me inspiraba y me tocaba en lo más profundo como una melodiosa voz dentro de mí cerebro.
Estar lejos siempre es  bueno, siempre fue bueno y un tanto toxico, falta poco pequeña, falta poco, resiste.

Ahora necesito encontrarte Alejandra, necesito verte desnuda y grabar cada parte de tu cuerpo en mis ojos, para no sentirme sola y verte cada vez que cierre los ojos y así poder imaginar cómo caminas por las calles de esa… tu ciudad gris y horrible que se lamento por un buen rato tu partida y que ahora festejara tu llegada con bombos y platillos en la puerta de tu casa y como es costumbre te llenará de besos, te acogerá con su frío y lloviznas miserables y te hará suya por el resto de sus días o hasta que tu lo decidas.
Sabes bien que esa, tu ciudad nunca te abandono, fuiste tu quien la abandono, queriendo dejar todo en la maleta de recuerdos, esa maleta que no se te permitió llevar en el vuelo y ahora vuelves a recogerla pero esta vez vas abrirla y les vas hacer el amor cuantas veces quieras por que así como tu la extrañaste, ella, aquellos recuerdos también te extrañaron y desean ser besados y babeados por ti y por toda esa masa corporal que te manejas ahora.
No quiero mover más las cosas solo sentarme y esperar la hora en que sale mi vuelo, Lima espérame con un rico y calientito arroz con leche, si fueras tan amable, yo te llevo mucho amor.