Cuando era niña no podía entender por qué la gente que se
ama simplemente no está junta y ya, aun sigo sin entenderlo. Es
que no es necesario entender nada de esto, es solo necesario amarse sin
cuestionar sin entender. Yo no quiero entender ni que me entiendas, es cuando
estamos completamente solos que puedo saber que te tengo, que me tienes.
Es solo dejarme llevar sin quejarme y perdernos entre nosotros entre besos lamidas y toques indebidos. Describirnos es mi placer y siempre lo fue hasta antes de saber que eras tu, hasta antes de vivir y lo será hasta después de morir si me lo permites. Si me permites podría hacerte el Rey de mi jungla y de mis desórdenes mentales. Si me permites podríamos solo amarnos como ayer y como siempre. Cuando era niña fui muy romántica pero no me dejaron expresarlo y por eso andaba molesta con la humanidad entera, cuando era niña te veía pasar con ese saco verde y tu morralito que ahora por el tiempo está todo deteriorado, te veía todo grande y como no tengo edad pude entreverarte en mí, yo no existo, duermo. Duermo todo el tiempo para que en mis sueños no trabajes y estés el día entero conmigo. Duermo todo el tiempo para no estorbarte mientras trabajas. Pero soy arlequín hija de un infierno al cual no quise meterte, hija de un infierno lleno de colores y hambres absurdos. De la nada llego el Dios, llegaste tu junto a el y decidieron que mi nuevo mundo sean tus pensamientos, lo más bonitos y, me diste la misión de llenar todo de colores y así fue. Cumplí mi sueño de cuando era niña de pintar todo y hacer de mi espacio el tuyo, tu no lo sabes pero yo tengo mi habitación justo en el medio de tus cejas en lo más profundo y aunque por momentos me salga para poder besarte y bailar contigo siempre regreso. Y regresaré hasta que decidas botarme por completo, porque a veces me botas y con justas razones, soy hija del infierno y tardo en hacer el bien. Pero esta antes pequeña sabe lo que quiere y quiere que seas feliz por siempre, amándome o no, soy un arlequín y el arlequín por ser arlequín no olvida y se enamora solo una vez y no se muda nunca aunque la quieran botar. Cuando era niña y te veía pasar tu no sabías que yo era un arlequín y, lo sabes ahora. No sé en que momento llegaste. Siempre lo pensé y lo sigo pensando algún ángel tuvo la culpa de que me sacaras del infierno que así este lleno de colores no había con quien compartirlo, ese ángel se posó en el único espacio de color negro que existió y los hizo pasar a ustedes, a ti y a Dios y ese ángel se hizo llamar tu papá por toda tu vida. Ahora entiendo por qué eres casi como un Dios, por qué fuiste creado por una mortal y ángel y, solo los angeles tienen el permiso de entrar en mi vida. Al menos así lo creo, y si tu no eres un ángel completo al menos una parte de ti lo es. Cuando era niña soñaba con una persona especial y viví enamorada sin conocerte, pero no fui perfecta y me hice todo el daño insospechado, tu no sabías y tal vez sin querer me sacaste. Y tal vez sin querer me enamoraste, tal vez si solo nos amamos es mejor. Tal vez cuando era niña no sabía a lo que me iba a enfrentar y por eso te amé sin preguntarte.
Es solo dejarme llevar sin quejarme y perdernos entre nosotros entre besos lamidas y toques indebidos. Describirnos es mi placer y siempre lo fue hasta antes de saber que eras tu, hasta antes de vivir y lo será hasta después de morir si me lo permites. Si me permites podría hacerte el Rey de mi jungla y de mis desórdenes mentales. Si me permites podríamos solo amarnos como ayer y como siempre. Cuando era niña fui muy romántica pero no me dejaron expresarlo y por eso andaba molesta con la humanidad entera, cuando era niña te veía pasar con ese saco verde y tu morralito que ahora por el tiempo está todo deteriorado, te veía todo grande y como no tengo edad pude entreverarte en mí, yo no existo, duermo. Duermo todo el tiempo para que en mis sueños no trabajes y estés el día entero conmigo. Duermo todo el tiempo para no estorbarte mientras trabajas. Pero soy arlequín hija de un infierno al cual no quise meterte, hija de un infierno lleno de colores y hambres absurdos. De la nada llego el Dios, llegaste tu junto a el y decidieron que mi nuevo mundo sean tus pensamientos, lo más bonitos y, me diste la misión de llenar todo de colores y así fue. Cumplí mi sueño de cuando era niña de pintar todo y hacer de mi espacio el tuyo, tu no lo sabes pero yo tengo mi habitación justo en el medio de tus cejas en lo más profundo y aunque por momentos me salga para poder besarte y bailar contigo siempre regreso. Y regresaré hasta que decidas botarme por completo, porque a veces me botas y con justas razones, soy hija del infierno y tardo en hacer el bien. Pero esta antes pequeña sabe lo que quiere y quiere que seas feliz por siempre, amándome o no, soy un arlequín y el arlequín por ser arlequín no olvida y se enamora solo una vez y no se muda nunca aunque la quieran botar. Cuando era niña y te veía pasar tu no sabías que yo era un arlequín y, lo sabes ahora. No sé en que momento llegaste. Siempre lo pensé y lo sigo pensando algún ángel tuvo la culpa de que me sacaras del infierno que así este lleno de colores no había con quien compartirlo, ese ángel se posó en el único espacio de color negro que existió y los hizo pasar a ustedes, a ti y a Dios y ese ángel se hizo llamar tu papá por toda tu vida. Ahora entiendo por qué eres casi como un Dios, por qué fuiste creado por una mortal y ángel y, solo los angeles tienen el permiso de entrar en mi vida. Al menos así lo creo, y si tu no eres un ángel completo al menos una parte de ti lo es. Cuando era niña soñaba con una persona especial y viví enamorada sin conocerte, pero no fui perfecta y me hice todo el daño insospechado, tu no sabías y tal vez sin querer me sacaste. Y tal vez sin querer me enamoraste, tal vez si solo nos amamos es mejor. Tal vez cuando era niña no sabía a lo que me iba a enfrentar y por eso te amé sin preguntarte.
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