Quiero cogerte. Abrazarte con todas las partes de mi cuerpo. Quiero abrazarte de todas las maneras menos permitidas ante el ojo humano. Ese ojo humano imperfecto que llevas sobre la nariz pero que perfectamente sabe ver lo que le conviene. Y lo acepto… yo también lo hago. Tal vez nuestros sexos solo quieran saludarse y decirse ¿todo bien? Todo bien muñeco respondería yo desde mi parte y repetiría lo mismo toda la noche.
No me quieras hoy ni mañana tampoco quiéreme el próximo mes, pero quiéreme menos en diciembre para que no me regales nada en navidad. Para yo así hacerlo también.
Existen noches como hoy en las que extraño, a ti que eres un extraño. Un extraño pasatiempo de cama. Un extraño adorado, un extraño al que me gusta morder. Déjame quererte solo yo. Déjame mirarte y olerte para no olvidarme, para no olvidarte y repetirte todo bien muñeco. No hagas de mí una película por más que te lo pida porque soy de la vida real, como los meses en los que te pido que me quieras. Como en los meses en los que te pediré menos. Abrázame pero suéltame rapidito que tu olor ya lo tengo impregnado y con eso basta. Me conformo con poco porque tú ya eres mucho. Déjame tocarte para no olvidarme, para no olvidarme que también puedo sentir. Como tú. Esto no es amor en realidad esto no es ni mierda, esto es solo eso que no sé cómo escribir con propiedad pero que en mi cerebro y tal vez en otra parte de mi gran cuerpo está más que claro. Existen días como hoy en los que quiero acabar con esto que se me va de las manos de todo el cuerpo, de los pies que no son mi cuerpo porque a veces caminan sin autorización donde un extraño.
Ahora sí. Espero que algún día seas mantequilla y yo ser un pan así ser solo uno para terminar entreverados en algún estómago de alcohólico, luego digerir y nadar en un profundo desagüe de pensamientos inútiles, inútiles como yo. Como tú.
Aléjate


